Patrimonio natural “LAS BODEGAS”

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Bodegas

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Las bodegas más antiguas pueden datarse ya en época medieval, aunque los primeros documentos que nos hablan de ellas son del año 1765, que nos dicen que en este momento existían 56 bodegas ubicadas en las colinas de San Martín ( La corona), Puyadul (Morro de Otal) y Molino de Viento (Las Crucetas). En este momento había plantadas entre 70 y 100 hectáreas de viña. En el 1818 sabemos que había 143 bodegas y en el 1850, este número había ascendido a 261, debido sobretodo a un auge que se produce en este momento en el cultivo de la vid. Así el cultivo de la vid ocupaba grandes extensiones dentro del término municipal. El vino que se obtiene resulta de elevada graduación por la escasez de precipitaciones, llega a alcanzar los 18 grados. En la actualidad la cosecha ha perdido mucho terreno a favor de la huerta y el cereal y apenas llega la producción para el consumo particular. La vid era particularmente abundante en el norte del término donde existe el topónimo Valdeldema, que proviene de los vocablos latinos “vallis vendimiae”, es decir, valle de la vendimiea.

Por lo que respecta al emplazamiento de las bodegas, estas se encuentran en las tres colinas que circundan la población, excavadas en la propia roca. Es una muestra de cómo el hombre ya desde antiguo ha seleccionado el emplazamiento buscando siempre los mejores lugares, resulta clara la estrecha relación que se da entre el hombre y el entorno físico en el que vive, unas veces es el hombre el que se adapta al medio, como es el caso, el hombre lleva a cabo un proceso de reelaboración del medio para adaptarlo a las necesidades humanas. En este caso, los habitantes de Almudévar, desde tiempos remotos aprovecharon una serie de formas topográficas para construir allí sus bodegas y así, de este modo, en el interior de la tierra conseguían las condiciones de temperatura y humedad necesarias para la elaboración de un buen vino, de este modo se consiguen acomodar el entorno físico a las necesidades de trabajo.

La bodega es un tipo de construcción que sirve de lugar para la transformación, la elaboración y almacenamiento del vino. Desde el punto de vista de sus características arquitectónicas vamos a poder ver cuáles de ellas se deben a las necesidades humanas de espacio, cuales a la economía, es decir a las necesidades funcionales de un espacio concreto de dedicación económica o al medio físico, es decir, la adaptación arquitectónica a las características físicas del medio ambiente.

Todas estas bodegas responden prácticamente a una misma tipología arquitectónica, solo encontramos unas mínimas variaciones: bodegas con aspecto exterior de cueva, y otro tipo que tiene en la parte delantera una pequeña construcción con fachada y cubierta. Los materiales que se utilizan son piedra y tierra, y en el caso de las bodegas que no utilizan la propia tierra para cubierta, madera y tejas. El mortero utilizado para los muros y techos está echo a base de barro y agua. Los muros son todos de mampostería. Todos estos materiales, excepto la teja y la madera tienen origen local, debido a la difícil accesibilidad del medio, ya que el transporte de los materiales hasta aquí resultaría caro y había que adaptarse a los materiales del entorno. También podemos encontrar, aunque no de forma generalizada, verdugados en los muros (hiladas de ladrillos tochos que se disponen para enrasar u horizontalidad los muros de mampostería, ya que con el carácter ordinario de los mampuestos, son difíciles de enrasar a un determinado nivel. Estas hiladas pueden ser sencillas, de una sola hilada, o dobles (dos hiladas). La sillería es prácticamente inexistente y sólo se reduce a los dinteles o arcos de los huecos.

Los huecos exteriores se limitan a la puerta, y en algunos casos una ventana por la que se accede a la “pisadera”, estos son todos de muy pequeñas dimensiones y la puerta es abocinada. El tipo y la dimensión de los huecos responde principalmente a tres factores: el clima, las técnicas de construcción y la posición social y económica de los propietarios de la bodega. El clima determina la densidad luminosa y térmica. Temperaturas altas suscitan la necesidad de sombra y espacios lo más frescos posibles, por eso, los huecos de reducido tamaño responden a una necesidad térmica de proteger el ambiente interno. Las técnicas de construcción, la fuerza de la costumbre y la posición social y económica de los propietarios influyeron en gran medida en el tamaño y aspecto final de los huecos.

Estas bodegas son más o menos grandes, con pequeños ensanchamientos donde se encuentran prensas, lagares, toneles para la conservación del vino, respiraderos o “fumeros”. Están excavadas aprovechando un montículo, para ello se talla un pasillo descendiente hasta buscar el nivel arcilloso donde excavar las estancias de la cueva, este pasillo de entrada se salva por una escalinata. La bodega está formada por un corredor que da acceso a una serie de cámaras independientes, o simples ensanchamientos donde se colocan las cubas, las cuales descansan sobre unos poyos, y para que la cuba no apoye en la tierra, se colocan unas tablas que facilitan el movimiento del recipiente cuando es necesario darle la vuelta a medida que se consume el vino. En un extremo de la bodega está el lagar, destinado a pisar la uva, y un pequeño pozo, “ el pilo”, donde se recoge el mosto. La bóveda está cortada perpendicularmente por unos orificios, “fumeros”, que dan luz al interior y renuevan el aire, y sobresalen al exterior en forma de curiosas chimeneas. Un espacio muy importante de las bodegas es el lagar, también se le llama cubo. Generalmente es una cavidad cilíndrica, de dimensiones que pueden oscilar alrededor de los dos metros de diámetro y tres de profundidad, de cantería bien trabajada que mantiene una curvatura regular. Ocupa siempre un lateral de la bodega, y en la parte delantera tiene un pequeño espacio cuya función es la de recibir las uvas que entran por la ventana que da al exterior, y desde allí pasa el cubo que es donde se pisa la uva. El cubo se complementa con el “laco”, una especie de pila de dimensiones rectangulares, que está yuxtapuesto al mismo, situado ligeramente más bajo que el fondo del cubo, facilitando así la colocación de vasijas que permitían recoger el mosto que caiga desde el interior para trasladarlo a cubas y toneles.

Esta descripción nos lleva a entender la importancia de las bodegas, para el municipio de Almudévar.

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Ayuntamiento de Almudévar - C/ Mayor, 64 | 22270 Almudévar (Huesca) | Tel: 974 250 002 - Fax: 974 250 904 | e-mail: almudevar@almudevar.es


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